No hay nada mejor que sentarse a tomar un café mientras tus hijos juegan tranquilamente, solos. Fomentar el juego en solitario es fundamental para el crecimiento y el desarrollo de tu pequeño.
Esto no significa que seas vago o que ignores a tu hijo para hacer las cosas. El juego independiente es bueno para todos.
Tu hijo quiere explorar, quiere rebuscar en el cubo de los juguetes. Déjele. A su aire. No digo que abandone la habitación, sino que observe desde una distancia cómoda. Seguro que te mira y te sonríe, o te enseña un juguete que ha encontrado, y ese compromiso es maravilloso.
Pero ocurre algo asombroso cuando los niños aprenden a jugar solos: se convierten en sus propios amigos. Tampoco hay que verlo como algo triste. Todos queremos que nuestros hijos tengan amigos, por supuesto, y los tendrán. Pero ser capaz de ser tu propio mejor amigo y hacer un buen uso de tu propio tiempo es una cualidad que todos queremos en nosotros mismos, como niños y como adultos. La enseñanza de esta habilidad para la vida debe comenzar a una edad muy temprana.
Sí, incluso tu bebé puede jugar de forma independiente. Es cierto, ¡y puedes empezar a fomentar su juego independiente ahora mismo! Deja a un lado esa dulzura y dale a tu pequeño tiempo para jugar, sin tu participación constante. Colócala en la alfombra de juegos, pon algunos juguetes que le llamen la atención y observa qué pasa. Puede que te lleves una grata sorpresa. Si llora, déjala llorar unos minutos antes de cogerla y vuelve a intentarlo al día siguiente.
Puede resultar más fácil o más difícil a medida que tu bebé crece. Tú eres quien mejor conoce a tu hijo. Algunos son muy pegajosos, otros se van corriendo a jugar con sus juguetes en el suelo sin ni siquiera mirarte. Sin embargo, todos los niños pueden, y deben, aprender a jugar independientemente de su mamá, papá o cuidador.
Si tu hijo es difícil y constantemente busca tu atención, aún puede aprender a disfrutar de jugar solo, sin que sientas ni una pizca de culpa. Solo tienes que descubrir qué es lo que le llama la atención y llevarlo a ese maravilloso mundo de la imaginación. Aquí tienes algunos consejos:
1 | Crea una papelera divertida.
Desde Legos hasta colorear, pasando por pegatinas y coches, las posibilidades son infinitas. Consigue objetos súper divertidos y fáciles de usar y colócalos en un cubo de colores. Utiliza esta divertida papelera sólo para el juego independiente, así tu pequeño tendrá algo que esperar. Anuncia la hora del juego independiente y verás cómo crece su entusiasmo.
2 | Empieza con pasos de bebé.
Podéis empezar sentándoos juntos a la mesa y, poco a poco, con cada sesión de juego independiente, desplazaros a una silla más alejada, luego a descargar el lavavajillas o, mejor aún, a quitaros un peso de encima durante unos minutos.
Manténgase a la vista, pero procure no implicarse demasiado. Déjales espacio para que disfruten de su tiempo jugando solos. Si se muestran reacios, pon un temporizador, pero si ves que empiezan a dejarse llevar por su propia imaginación, apaga rápidamente el temporizador y disfruta de su capacidad para jugar a solas.
3 | Apague el televisor y las tabletas.
El juego independiente no tiene éxito con las pantallas encendidas. Déjelas apagadas y, en su lugar, ponga a disposición de su hijo muchos juguetes divertidos.
4 | Deja de ayudar.
Si su torre de bloques se sigue cayendo y empieza a tener una rabieta, prueba a inventar una canción sobre cómo reconstruirla o busca otra forma positiva de animarle a intentarlo de nuevo. Claro que habrá momentos en los que puedas ayudar a tu hijo, pero intenta que tu pequeño resuelva primero su problema por sí mismo.
5 | No le digas a tu hijo con qué juguete tiene que jugar ni cómo tiene que hacerlo.
Crea un espacio de juego con diferentes opciones. Figuras de acción, bloques, Legos, coches, camiones, juegos de cocina, colorear, disfraces, juguetes para montar, animales o puzzles. Si deciden jugar con todas y cada una de las estaciones y ensucian en el proceso, ¡genial! La limpieza se puede hacer más tarde, ¡no se preocupe por el desorden!
6 | ¡No interrumpas!
Soy culpable de esto. Con demasiada frecuencia veo a mis hijos jugar solos, escuchando las conversaciones que tienen sus «personajes», como aquella vez en que Capitán América no quería ir a casa de Hulk porque Hulk no tenía cerveza... ¡Lo sé! ¡Yo también pensaba que Hulk siempre tendría cerveza! Ups, no digas nada. A los niños les puede dar vergüenza que alguien les escuche mientras dan rienda suelta a su imaginación. Y interrumpirles solo les saca de su propio mundo y les devuelve a nuestra realidad. Dejadles quedarse un rato en el mundo que ellos mismos han creado.
Una vez que su hijo aprenda a jugar solo, ambos serán más felices. Es una situación en la que todos ganan, por la que nunca debe sentirse culpable. Recuerde: los niños necesitan tiempo para jugar de forma independiente a fin de desarrollar su autonomía, creatividad y capacidad para resolver problemas.



