Paternidad

Cómo hablar con los niños de la tragedia

madre con su hijo en brazos

Mientras veía la cobertura de un reciente tiroteo, mi hijo de ocho años jugaba fuera, en nuestro jardín. Dentro, mi hija de 16 años y yo nos sentamos juntas en el sofá, atónitas por lo que oíamos.

Las noticias no son algo que normalmente veamos juntos, pero pensé que era mejor para ella estar expuesta a lo que estaba sucediendo conmigo cerca que sola en su habitación en las redes sociales. Debo confesar que los impactantes detalles me dejaron sin palabras. Lo que he aprendido es que, cuando se trata del miedo, no puedes encontrarle sentido a todo, así que es mejor que dejes de intentarlo y elijas centrarte en el amor.

Al día siguiente, no sabía si contarle a mi hijo de ocho años lo que había ocurrido. Oír la noticia en la radio de camino al colegio y verla de nuevo en la portada del periódico de la pequeña tienda en la que compramos algo de beber de camino al colegio me hizo cambiar de opinión. Afortunadamente, había tenido alguna experiencia previa después del 11-S, ya que me contrataron para organizar un taller rápido sobre cómo apoyar a las familias y a los niños durante una crisis. Así que, teniendo en cuenta los siguientes puntos clave, decidí abordar el tema:

1 | Primero el desarrollo

Si tu hijo no está en edad escolar, no es necesario que hables de acontecimientos mundanos. Dicho esto, sea sincero sobre sus emociones, ya que incluso los más pequeños pueden captar muy bien los cambios en su estado de ánimo. Por ejemplo, puedes decir: " Mami, hoy me siento un poco triste por algo que no tiene nada que ver contigo. Estaré bien, es sano estar triste a veces. Si ves que tu tristeza continúa o es incontrolable, quizá quieras buscar apoyo o tomarte un tiempo para ti mismo para digerir tus sentimientos. A veces los acontecimientos mundiales pueden desencadenar el dolor y la tristeza que hemos experimentado en nuestras propias vidas.

2 | Sea breve y objetivo

Si su hijo está en edad escolar, es probable que esté expuesto de una forma u otra. Prepare a su hijo tomándose un momento de tranquilidad para hacerle saber que es posible que oiga a la gente hablar de algún tipo de violencia ocurrida en el mundo. Hágales saber que algunas personas resultaron heridas, pero que muchas otras estaban allí para ayudar y curar. Además, aclare que estas situaciones son extremas y no ocurren a menudo. Son tristes, pero la policía, los bomberos y otras personas de apoyo aprenden mucho de ellas y muy a menudo se hacen cambios para un bien mayor gracias a ellas.

3 | Mantener la puerta abierta

Una vez que tenga esta conversación con su hijo, asegúrese de comprobarlo y mantener abiertas las líneas de comunicación. Cuando se trata de adolescentes, se están formando una opinión sobre el mundo y, en muchos sentidos, buscan un medio para promover el cambio. Asegúrese de preguntarles qué han oído, si tienen alguna duda, cómo se sienten y qué piensan de la situación.

También es el momento de enseñar a respetar los puntos de vista de los demás. Por ejemplo, algunas personas pueden decir que quieren más control de armas mientras que otras tienen otra forma de verlo. Esta es una oportunidad para enseñar a tu hijo adolescente sobre tolerancia y aceptación. Enséñales formas sanas de buscar un cambio positivo. Vigile sus declaraciones y tenga cuidado con subirse a un estrado. Sepa que el amor les llevará más lejos que el miedo (el juicio).

4 | Tranquilidad

Tranquilízate hablando de las decisiones que tomas a diario para mantenerte a salvo. Por ejemplo, usar el cinturón de seguridad o el casco, no enviar mensajes de texto mientras conduces, avisar cuando percibes que algo va mal o es perjudicial y dedicarte tiempo a ti mismo para poder escuchar tu guía interior.

Por último, no podemos tener miedo de hablar de la muerte con nuestros hijos. Es en momentos como éste cuando nuestra fe puede ser nuestra mejor aliada. La fe os da a ti y a tus hijos consuelo y confianza. Dicho esto, sepa que el amor no pertenece a una religión en particular. Es un recurso gratuito al alcance de todos. Cuanto más recurramos a él y nos centremos en el amor, más presente estará en todas nuestras vidas.

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