Las fiestas ya están aquí. Es tiempo de dar y recibir, de reunirse, de encender velas, de hornear galletas, de acurrucarse con los seres queridos y de apreciar la alegría que la temporada puede traer... repito, puede traer. Para algunos padres, la época promete estrés y gastos excesivos. Para los niños, está la promesa de regalos, regalos y más regalos, por no hablar de la ingesta continua de azúcar que se viene produciendo desde Halloween. No dejes que el frenesí materialista se imponga a las maravillas de la temporada. He aquí algunos consejos para que los padres ayuden a sus hijos a comprender mejor el verdadero espíritu de las fiestas. (La lista está un poco centrada en la Navidad, pero los conceptos son universales).
1. ESTA PEQUEÑA LUZ MÍA
Recurre a tu kumbaya y habla con tus hijos de la bondad que encierra el corazón humano. Anímales a brillar con más intensidad durante las fiestas siendo amables con los demás y consigo mismos. Es tan sencillo como compartir, decir por favor y gracias, expresar amor con palabras, abrazos o dar un capricho al perro. Haz saber a tus hijos cuando lo hayan hecho: "Acabo de ver brillar tu luz. Gracias". Indícales que cuando lo hacen, los demás suelen devolverles su brillo. Saber que tienen la capacidad de aportar amor y bondad al mundo es algo que fortalece a los niños y aumenta su confianza.
2. Si tus hijos son como los míos, cuando quieren algo, te lo dicen... una y otra y otra vez. Puede ser un poco frustrante, sobre todo si ya te has gastado el presupuesto en lo que querían la semana pasada. En lugar de acallar sus intereses con una respuesta de hablar con la mano, pregúntales: "¿Qué es lo que te gusta de ese juguete? ¿Es el color? ¿El ruido que hace? ¿Te divierte jugar a las fantasías con él? Sea curioso. Dales espacio para que expresen lo que les hace ilusión, pero ten cuidado de no hacer promesas. Puede que no consigan todo lo que piden, pero no tienen por qué sentirse mal o equivocados por desearlo.
3. ALGO QUE QUIERES. ALGO QUE NECESITAS. ALGO QUE TE PONES. ALGO QUE LEES. Eso es. Cuatro cosas. Esto puede resultar difícil de poner en práctica para los niños mayores, acostumbrados a recibir montones de regalos, pero es una bonita filosofía para hacer regalos que simplifica las expectativas de los niños. Utiliza esta pauta para ayudar a tus hijos a pensar mejor lo que les gustaría recibir.
4. AYUDA DE UN ELF La profesora de preescolar de mi hijo me dio esta estupenda sugerencia para fomentar el buen comportamiento en vísperas de las fiestas. Consigue un muñeco o figura de elfo y preséntalo como el pequeño ayudante de Papá Noel. El elfo informará al Polo Norte cada noche sobre lo traviesos o buenos que han sido los niños ese día. ¿Han hecho caso? ¿Han sido amables? ¿Se han lavado los dientes sin rechistar? Cuando los niños se vayan a la cama, coloca al elfo en un lugar diferente de la casa. Por la mañana, los niños tienen que encontrar al elfo en el frutero, asomándose por una bota o escondiéndose detrás de una cortina. Saber que este gracioso amigo les observa es una forma lúdica de enseñarles a ser conscientes de sí mismos. Si no celebras la Navidad, busca otro personaje que entusiasme a tus pequeños, un trol o un animal de peluche que informe al guardián de los regalos.
5. SANTA CLAUSE, LA MARAVILLA DE UN SOLO REGALO Santa Claus tiene un trabajo infernal. Tiene que llevar regalos a millones de niños de todo el mundo, pero sólo tiene una noche y un trineo. Eso significa que sólo tiene un regalo especial para cada niño. Eso significa que sólo tiene un regalo especial para cada niño. Parece una locura, pero los niños pueden simpatizar con el dilema logístico de Papá Noel. No te preocupes, no le quitará magia a su llegada. Puede que incluso la aumente. Además, San Nicolás no se llevará el mérito de todo el trabajo que has hecho.
6. LA ALEGRÍA DE HACER REGALOS Tengo muy buenos recuerdos de cuando mi madre nos llevaba a mis hermanos y a mí a Kmart cada diciembre, cada uno con una bolsa de sándwich llena del contenido de nuestra hucha que habíamos ahorrado durante todo el año. Teníamos que gastar el dinero en regalos para los demás. Recuerdo el vértigo que sentía al intentar encontrar ese regalo especial (aunque barato) para mis hermanos. A la mayoría de los niños les gusta mucho regalar, pero necesitan una oportunidad para hacerlo. Tampoco hace falta gastar dinero. Pídeles que encuentren algo en la naturaleza, que hagan una manualidad o que horneen galletas con la intención de regalarlas. Cuéntales el secreto de que regalar es tan emocionante como recibir... o más.
7. La realidad es que no todos los padres pueden permitirse comprar regalos nuevos. Algunos acuden al Ejército de Salvación, Goodwill u otras organizaciones benéficas para hacer sus compras navideñas. Da a tus hijos la oportunidad de donar sus juguetes viejos a un niño menos afortunado que ellos. No siempre es fácil desprenderse, así que dé tiempo a sus hijos para asimilar el concepto. Háblales de ello durante unos días. Deja que piensen qué juguete les gustaría regalar antes de que lleguen los nuevos. Cuando hayan hecho su elección, haced una excursión y donad juntos el artículo. Agradéceles que, una vez más, hayan hecho brillar su luz. ¡Felices fiestas!



