La idea de que tu bebé empiece a comer alimentos sólidos es emocionante y desalentadora a partes iguales para casi todos los padres. Por un lado, es divertido ver cómo el bebé empieza a crecer y aprende a participar en una de las mayores alegrías de la vida: compartir la comida. Por otro, puede ser angustioso pensar que tu hijo puede ser intolerante o alérgico a determinados alimentos.
Lo último que queremos es que nuestro bebé corra peligro, así que actúa con precaución cuando le introduzcas nuevos alimentos. Ve paso a paso y conoce las señales de alarma de una posible reacción alérgica. Para ayudarte, hemos creado esta guía sobre los riesgos de las sensibilidades alimentarias y cómo puedes saber si tu hijo tiene una alergia alimentaria.
Conceptos básicos sobre la sensibilidad alimentaria
Para comprender correctamente los signos y la gravedad de las distintas sensibilidades alimentarias, primero hay que entender que no todas las reacciones son iguales, sobre todo en lo que se refiere a la diferencia entre alergias e intolerancias alimentarias.
Entonces, ¿por qué algunos somos alérgicos a ciertos alimentos?
El principal objetivo de nuestro sistema inmunitario es proteger nuestro organismo contra los gérmenes nocivos. Cuando nuestro sistema inmunitario protege a nuestro cuerpo contra amenazas potenciales, libera una hormona llamada histamina, cuyo objetivo es eliminar el problema. Una alergia alimentaria se produce cuando nuestro sistema inmunitario se confunde e intenta combatir algo que no debería ser perjudicial, como un tipo concreto de alimento. Sin embargo, como el alimento no supone realmente una amenaza, la histamina provoca efectos secundarios como hinchazón y ojos llorosos.
Las alergias alimentarias son más frecuentes de lo que mucha gente cree: afectan a cerca del 3% de los lactantes, y las cifras suelen aumentar a medida que los niños crecen. La reacción causada por las alergias puede ser especialmente perjudicial para los bebés porque su organismo y su sistema inmunitario no están completamente desarrollados. Aunque muchos alimentos pueden provocar una reacción alérgica, algunos de los culpables más comunes son los siguientes
- Soja
- Trigo
- Cacahuetes
- Huevos
- Nueces de árbol
- Marisco
Mientras que algunos niños tienen alergias alimentarias, otros padecen una intolerancia alimentaria, que no es una reacción del sistema inmunitario, sino lo que ocurre cuando un bebé tiene dificultades para digerir una comida concreta. En este caso, el bebé puede tener una reacción física o ser incapaz de tragar el alimento, pero lo más frecuente es que no ponga en peligro su vida, como puede ocurrir con una alergia alimentaria.
Empezar con precaución
Puesto que normalmente no sabrás si tu bebé es sensible hasta que coma realmente el alimento en cuestión, es necesario ser precavido al iniciar esta siguiente etapa de la alimentación. Una vez que esté seguro de que su hijo está preparado para empezar a comer alimentos sólidos, normalmente entre los 4 y los 6 meses, debe empezar poco a poco convirtiendo la comida que va a consumir en papilla, para que sea fácil de comer y tragar. Puedes comprarla en esa forma en el supermercado o prepararla tú misma.
A menos que tengas antecedentes familiares de alergia a determinados alimentos, no debes dar por sentado que tu bebé tendrá una reacción negativa a los culpables habituales. Por el contrario, cuando lo alimentes, tómatelo con calma y no te excedas hasta que te sientas cómoda. Normalmente, las reacciones alérgicas pueden empezar entre unos segundos y un par de minutos después de ingerir el alimento, así que no le des más de comer hasta que estés segura de que está bien.
Hay muchas razones por las que la precaución es importante durante esta primera etapa de ingesta de alimentos sólidos. Además del riesgo de alergias, también puedes empezar a introducir en tu bebé nuevos sabores, texturas y experiencias. También puedes ayudar a evitar que se vuelva quisquilloso con la comida más adelante.
Busque los signos de sensibilidad alimentaria
En cuanto le des a tu bebé un nuevo alimento sólido, detente y presta mucha atención para poder identificar inmediatamente si está teniendo una reacción alérgica. Las alergias pueden provocar una amplia gama de síntomas, pero los más frecuentes son los siguientes
- Problemas respiratorios, como tos y sibilancias.
- Ronchas o urticaria
- Vómitos y diarrea
- Erupción cutánea o piel enrojecida
- Hinchazón de la cara y la lengua
- Pérdida de conocimiento
Si notas alguna de las reacciones más graves, como dificultad para respirar, vómitos o hinchazón extrema de la boca o la lengua, entonces debes llamar al 9-1-1 o llevar a tu hijo a urgencias. En el caso de síntomas más moderados, como una pequeña erupción o urticaria, debes tomar nota y acudir al pediatra lo antes posible.
Existe la posibilidad de que no veas ninguna reacción externa o física de inmediato, pero eso no significa que tu bebé no sea alérgico o intolerante. Una buena forma de saber si tu bebé es alérgico es inspeccionar sus heces y comparar lo que encuentras con la tabla de heces Bristol. Puedes hacerlo mirando el pañal de tu hijo y comparando la forma de sus deposiciones con las imágenes de la tabla. Si observas algún cambio drástico o algo alarmante, ponte en contacto con tu médico.
Tómatelo con calma, presta atención a las señales y busca ayuda si es necesario. Por lo demás, disfruta de esta maravillosa experiencia con tu pequeño.



