Aprender

20 maneras de dar vida a los libros jugando

madre con dos hijos

En 2010, tras muchos años como profesora de guardería en Nueva York, creé un programa llamado playAGAIN. PlayAGAIN se basa en la importancia del juego libre y no estructurado para el desarrollo y el bienestar social y emocional del niño.

El nombre playAGAIN procede de varios principios:

A los niños pequeños les encanta, necesitan, repetir y volver a vivir sus experiencias. Así aprenden a interpretar el mundo, experimentan la alegría, desarrollan teorías y se forman un sentido de sí mismos.

Quería destacar los materiales reciclados y ofrecer el espacio y el tiempo necesarios para explorarlos libremente. Si integramos el reciclaje de forma activa y concreta en la experiencia de nuestros hijos, podemos proporcionarles el comienzo de una actitud reflexiva de por vida en lo que respecta al medio ambiente (así como a cualquier otro reto importante). Los niños son infinitamente ingeniosos, creativos y aprecian sentirse impactantes.

Los materiales reutilizados de uso cotidiano son fáciles de conseguir, asequibles y se pueden sustituir, por lo que no es necesario comprar nada especial.

Estos materiales son inclusivos; pueden participar niños de cualquier lugar y en todas partes. Los materiales reciclados abiertos permiten la elección individual y pueden utilizarse de innumerables maneras, por lo que los niños se sienten competentes, desafiados e inspirados.

Los objetos cotidianos y conocidos pueden mezclarse y combinarse, utilizarse y reutilizarse, y adaptarse a niños de todas las edades y capacidades.

Varían de una casa a otra, pero la premisa es la misma: Los materiales sencillos de nuestra casa pueden ayudar a fomentar el juego entre hermanos, evitar las crisis, inspirar el ingenio y celebrar los pequeños momentos.

Mi programa BookPLAY nació de las mismas ideas.

Me encanta leer con los niños.

Pienso en lo que les atrae y les mantiene interesados:

Ilustraciones cautivadoras, sí. Lenguaje dinámico, sí. Longitud y texto apropiados, sí. Ritmo, rima, ritmo, sí, sí, sí.

Dónde lees, cómo lees, cuándo lees. Todo importa.

Pero la historia no tiene por qué acabar sólo porque lo haga el libro.

¿Cómo extender el libro más allá de las páginas?

Los adultos se reúnen en grupos de lectura para repasar un relato, explorar los personajes, discutir los giros de la trama y las imágenes. ¿Por qué no pueden hacerlo también los niños? Incluso niños de dos años. ¿Quizá te fijas en la forma del libro? ¿O en el peso del libro? O en los colores y formas de las ilustraciones.

BookPLAY incorpora los principios de playAGAIN para dar vida a los libros ilustrados y la esperanza de desarrollar relaciones duraderas, afectuosas y lúdicas con los libros.

Aquí tienes 20 formas de ponerlo en práctica en casa utilizando lo que ya tienes.

  1. Retire las fundas de los libros, extiéndalos (junto con los libros) y tendrá un estupendo juego de emparejar, además de una forma de profundizar la experiencia de su hijo con las palabras, las imágenes, el reconocimiento de letras, el recuerdo y la diversión con el libro.
  2. Retira la sobrecubierta del libro y colócala debajo del plato como mantel individual. Repasa la historia, discute la narración, haz preguntas.
  3. Crea un juego de memoria: pon 2 o 3 libros en el suelo, pídele que cierre los ojos y quítale uno. ¿Adivina cuál falta? A medida que tu hijo crezca, puedes añadir más opciones.
  4. Apila varios libros con los lomos hacia fuera y lee los títulos en voz alta para crear un poema Bookspine.
  5. Crea un camino con libros de una habitación a otra.
  6. Coloca algunos libros en el suelo a modo de cama (o garaje o casa) para peluches, marionetas de dedo o vehículos.
  7. Busca en tu casa un objeto de la historia que se parezca: puede coincidir en color, forma, uso... ¡Lo que quieras!
  8. Convierte uno de tus libros en un libro con solapas pegando un trozo de tela o una servilleta en cada página.
  9. Envuelva 2 ó 3 libros de formas y tamaños diferentes en papel de aluminio y pídale a su hijo que adivine de qué libros se trata.
  10. Lea un libro conocido y cambie sutilmente una palabra clave... ¡A ver si su hijo se da cuenta!
  11. Esconde un libro conocido (o 2 ó 3) en tu casa y crea una yincana con pistas de la historia.
  12. Lee un libro favorito en un lugar sorprendente: detrás del sofá, debajo de la mesa, con una linterna en el armario.
  13. Aproximación a los "palos de recoger" con libros: dirígete a la cocina y elige unas pinzas o una espátula o una cuchara grande; esparce algunos libros por el suelo y diviértete intentando recogerlos utilizando utensilios de cocina.
  14. Lee un libro en el entorno en el que se desarrolla la historia: lleva un libro de playa a la playa, siéntate en la hierba para un libro de granja, coge unos cubitos de hielo y vete a la bañera si el libro trata sobre el invierno.
  15. Divide tus libros por autor o ilustrador... a ver si observas algún patrón.
  16. Utiliza las páginas de un libro para esconder fotos familiares: dales a tus hijos el libro para que lo busquen y charlen sobre lo que ocurre en la foto familiar una vez que la encuentren; es una forma encantadora de conectar.
  17. Cuelga libros en la pared con velcro, cuerda o cinta adhesiva para que tus hijos tengan que recuperarlos jugando antes de poder leerlos.
  18. Crea tu propio libro utilizando algo muy sencillo y reutilizado: dobla un trozo de correo basura por la mitad, arranca una página de una revista, utiliza un sobre en blanco.
  19. Coge bastoncillos de algodón e incorpóralos a las ilustraciones de un libro... Sigue las formas y las líneas en una página y luego recógelos y haz lo mismo en la página siguiente. Se trata de hacer, no de un producto final (así que no hace falta pegar con cinta adhesiva o cola).
  20. Inventa una canción tonta sobre uno de tus libros favoritos.

Leer a continuación

mujer relajándose en el sofá de su salón
Alimentación segura: Formas sencillas de proteger a los niños de las pilas domésticas