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Cómo ayudar a su hijo a navegar por los grandes sentimientos

niño mirando a camara triste

Para ser tan pequeños, los niños tienen grandes emociones.

Y menos mal que es así. La felicidad y la tristeza, los altibajos, estos sentimientos dan sentido a la vida. Como padres, no nos corresponde hacer desaparecer las emociones de nuestros hijos ni crear un estado de felicidad permanente, aunque deseemos tener ese superpoder durante las rabietas.

Criar pequeños emocionalmente sanos requiere que los padres creen espacios y oportunidades de aprendizaje. En Academia Kiddienos centramos en proporcionar a los niños oportunidades que ayuden a aumentar la atención plena para manejar las emociones, la autoconciencia, la autorregulación y la empatía.

Educar a los más pequeños en estas áreas les ayuda a empezar a reconocer sus propios sentimientos y los de los demás.

Facilitar las emociones

Los preescolares están empezando a utilizar la comunicación verbal para expresar sus necesidades y deseos, reconocer y comunicar sus propios sentimientos y comprender los de los demás. La novedad de todo esto es abrumadora.

Para que tus hijos se sientan más cómodos con estas experiencias, procura identificar tus propias emociones en torno a ellas. Por ejemplo, diríjase a sus pequeños y dígales: "Me siento cansado". Acompaña la afirmación con una expresión facial de sueño, como un bostezo fingido. Convierta esta práctica en una actividad divertida: siga haciendo distintas expresiones faciales mientras su hijo adivina cómo se siente usted.

Además, pruebe a crear un tablón "¿Cómo te sientes?" en su casa, donde sus hijos puedan colocar fotos suyas en la sección que más se ajuste a su estado de ánimo ese día. Ambas son formas estupendas de que los más pequeños conecten con los demás y reconozcan cómo se sienten.

El autoconocimiento capacita

Alrededor de los 3 años, los niños empiezan a darse cuenta de sus sentimientos y pensamientos. También se dan cuenta de que los demás observan su presencia y reaccionan ante ella. A medida que los niños se van dando cuenta de esto, es fundamental que les ayudemos a entender sus sentimientos, sus acciones y el impacto potencial que tienen en quienes les rodean.

Como padres, puede resultar difícil controlar nuestras reacciones cuando nuestros hijos se enfadan. En lugar de responder a sus arrebatos, intenta mantener la calma y apoyarle. Dale sugerencias sobre cómo puede regular sus emociones utilizando un lenguaje como: "Veo que estás enfadado ahora mismo, pero vamos a respirar hondo juntos e intentar relajarnos."

Ayudar a sus hijos a identificar y gestionar sus emociones fomenta el autoconocimiento, refuerza su autoestima y les enseña a comunicarse de forma adecuada.

Autorregulación: un asunto de familia

Los niños en edad preescolar ya han desarrollado habilidades lingüísticas que les permiten utilizar sus palabras mientras navegan por sus pensamientos y sentimientos. Gestionar los impulsos y emociones que coinciden con esas habilidades requiere un poco de cariño y apoyo de los padres y cuidadores.

Las cenas familiares en restaurantes son una gran oportunidad para practicar la autorregulación con tus hijos. Mientras que para los adultos comer fuera puede ser un agradable descanso de las tareas nocturnas, para los pequeños hambrientos puede resultar desconocido e incómodo, y no dudarán en expresarlo. En lugar de intentar evitar los arrebatos sometiendo a su hijo con la tecnología, pruebe con un divertido juego familiar. Reúna tres posavasos o servilletas y pídale a su hijo que dibuje una cara en cada uno. Ponga los dibujos boca abajo y pida a todos que sigan la pista de la cara sonriente. Quien localice correctamente el dibujo de la cara sonriente, ¡podrá barajar la siguiente ronda!

La empatía se aprende

Puede que tus pequeños reconozcan que quienes les rodean tienen sentimientos, pero eso no significa que compartan esos sentimientos o perspectivas. En otras palabras, tus hijos, aunque sean emocionalmente conscientes, aún no han desarrollado la empatía. Por suerte, tú eres tu mejor recurso para esta tarea.

La forma más fácil de enseñar empatía a tu hijo es servirle de modelo.

Haga que sus hijos le ayuden en un acto de bondad: escriba tarjetas para los residentes de una residencia de ancianos o para un familiar que necesite un poco de ánimo. Conversen sobre cómo les hace sentir a usted y a los que reciben la amabilidad de ayudar a los demás.

Aprender a reconocer y gestionar las emociones es un gran hito en el desarrollo de los niños. Con un poco más de apoyo por su parte, sus hijos estarán bien encaminados hacia un futuro emocionalmente sano y exitoso.

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