Dormir

Cómo colaborar con el cuidador para dormir mejor

madre con bebé en brazos

Adaptarse a una nueva rutina de sueño puede ser un reto para los niños pequeños y los preescolares, sobre todo cuando el tiempo de descanso empieza a producirse en un nuevo entorno. Tanto si tu hijo empieza la etapa preescolar como si se traslada a una nueva clase, el sueño es una de las transiciones más comunes que las familias tienen que hacer con su cuidador.

Al igual que el control de esfínteres o aprender a compartir, el tiempo de descanso es una habilidad que se desarrolla mejor cuando padres y educadores trabajan en equipo. Si entiendes cómo enfoca el sueño tu proveedor y cómo puedes reforzar esas rutinas en casa, ayudarás a tu hijo a sentirse cómodo, seguro y preparado para recargar las pilas cada día.

Aprender el enfoque de su proveedor sobre el tiempo de descanso

La rutina de la siesta varía ligeramente en cada aula, pero saber de antemano qué te espera puede ayudarte a ti (y a tu pequeño) a prepararos para la transición. En Kiddie Academy®, el horario diario incluye un periodo fijo de siesta o de descanso todas las tardes, lo que ayuda a los pequeños a aprender a reconocer cuándo es hora de relajarse. Pregunta a los profesores de tu hijo cómo es ese momento:

  • ¿Descansan en catres o colchonetas individuales?
  • ¿Se escucha música suave o ruido blanco durante el tiempo de descanso?
  • ¿Forman parte de la rutina de relajación los estiramientos, los ejercicios de respiración o los cuentos?

Comprender el ritmo diario de tu hijo no solo te da tranquilidad, sino que también te ayuda a imitar esas señales en casa, lo que refuerza la previsibilidad y la coherencia para tu hijo pequeño.


Alinear las rutinas escolares y domésticas

Si tu pequeño ya tiene una rutina en casa que no se ajusta a la del colegio, trabaja con el profesor para adaptar gradualmente a tu hijo a su rutina. Por ejemplo, si tu hijo en edad preescolar suele dormir sobre las 11 de la mañana, pero en la academia descansa más cerca de la 1 de la tarde, intenta cambiar 15 minutos cada día la rutina de descanso del fin de semana hasta que sus horarios coincidan.

A los niños les va muy bien cuando hay coherencia. Cuando la hora de descansar les resulta familiar en ambos entornos gracias a horarios similares y a los mismos rituales para relajarse, es más probable que se calmen rápidamente y duerman profundamente. Incluso pequeños detalles, como decir «es hora de descansar» tanto en casa como en el colegio, pueden crear una continuidad tranquilizadora para tu hijo pequeño.

Tenga un artículo de consuelo

Para muchos niños pequeños, un objeto de consuelo puede facilitar la hora de descansar. Pregunta a tu profesional sanitario qué está permitido en la zona de descanso y considere llevarle a su pequeño un objeto de consuelo para facilitar la transición, como por ejemplo:

  • Un chupete o mordedor
  • Manta pequeña (para niños mayores)
  • Un peluche favorito (para niños mayores)

Tener algo familiar cerca puede ayudar a aliviar la ansiedad por separación y a crear asociaciones positivas en torno al descanso. Si su hijo en edad preescolar está dejando de utilizar ciertos accesorios para dormir (como biberones o chupetes), informe a los profesores para que puedan apoyar ese proceso de forma coherente también durante el tiempo de descanso.

Prepárate para las regresiones del sueño (y no te preocupes por ellas)

Incluso los niños que duermen bien la siesta pueden tener algunos problemas cuando atraviesan cambios importantes. Empezar en un colegio nuevo, cambiar de aula o pasar de dos siestas a una sola puede alterar temporalmente los patrones de sueño de su hijo.

Es completamente normal que su hijo se resista a descansar, que descanse menos o que parezca más cansado por las tardes durante las primeras semanas. Comunícate abiertamente con los profesores de tu hijo para que puedan compartir lo que ven durante el día y ofrecer estrategias que funcionen en el aula, como tiempo extra para relajarse, una zona más tranquila para dormir o tranquilizar suavemente a tu pequeño.

Mantener la conversación

Las rutinas de sueño evolucionan a medida que los niños crecen, por lo que las revisiones periódicas con los profesores de tus pequeños pueden marcar una gran diferencia. Pídeles información actualizada:

  • ¿Cuánto tiempo duerme tu hijo?
  • ¿Se duerme con facilidad o necesita más ayuda para calmarse?
  • ¿Siguen cansados cuando se despiertan?

Del mismo modo, cuéntanos lo que observes en casa, ya sea que la hora de acostarse se esté retrasando poco a poco o que tu hijo pequeño haya empezado a saltarse la siesta por completo. Cuando las familias y los educadores intercambian regularmente este tipo de información, se garantiza que todos trabajen con el mismo objetivo: ayudar a tu hijo a descansar lo necesario para aprender, crecer y desarrollarse plenamente.

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