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Cómo afrontar el final de la relación que conoció antes de ser padre

pareja ignorandose despues de una pelea

Convertirse en padres es un momento de profunda transformación para cualquier familia. Mientras algunas parejas lo atraviesan con naturalidad, muchas otras se enfrentan a grandes crisis. No tiene nada que ver con que ambos miembros de la pareja estén contentos con la llegada de un hijo, sino con el hecho de que cambian la dinámica, las responsabilidades y las prioridades entre ellos. De hecho, muchas personas pueden vivir esta etapa como una forma de duelo.

¿Por qué se siente como una pérdida?

Disponer de menos tiempo para vosotros mismos, los cambios en la intimidad, el agotamiento físico y emocional y la necesidad de redefinir vuestra identidad como pareja suponen un verdadero reto, pues crean la sensación de que se ha perdido algo muy importante: la relación que teníais antes de tener hijos. Algunas personas experimentan esto como un duelo simbólico porque su dinámica ha cambiado permanentemente y nunca volverá a ser la misma.

El viaje emocional

Las etapas del duelo son negación, ira, negociación, depresión y aceptación. No todas ellas se experimentan necesariamente, ni en este orden. Aunque estas etapas se refieren originalmente a la pérdida de un ser querido, también pueden aplicarse a otros tipos de pérdida. ¿Cómo se traduce esto en una relación? Algunos, por ejemplo, se niegan a reconocer que su dinámica ha cambiado y se frustran porque quieren hacer las mismas actividades que antes, lo que crea tensión entre ellos. Esta frustración puede desembocar en sentimientos de ira. Otros, en cambio, intentan negociar y encontrar un nuevo equilibrio. Los que no pueden reconciliarse pueden caer en un gran dolor emocional, que es la etapa de depresión. Finalmente, llega el momento de la aceptación, en el que pueden empezar a reconocer y adaptarse a la nueva realidad, aprendiendo a vivir con los cambios y encontrando nuevas formas de conectar.

Sentir para curar

El primer paso para afrontar este duelo simbólico es aceptar que es natural experimentar tristeza. Independientemente del profundo amor que sientas por tu bebé, es normal que eches de menos lo que eras antes de la paternidad, así como que te sientas abrumada por los cambios que conlleva esta nueva etapa. Permítete reconocer la nostalgia de lo que fue y habla abiertamente con tu pareja. Esto creará un espacio para la empatía, la comprensión mutua y el apoyo emocional.

Expectativas realistas

Una vez que reconocemos cómo nos sentimos y aceptamos que las cosas no pueden ser como antes, es necesario establecer expectativas realistas sobre lo que se puede hacer y cómo llevaremos la vida familiar para evitar frustraciones y discusiones innecesarias. Es un hecho que tendréis menos tiempo para vosotros mismos, pero eso no significa que tenga que desaparecer por completo. Es fundamental encontrar un espacio para los dos. No tiene por qué ser algo grande; lo importante es mantener un puente de comunicación y conexión, como pedir una pizza después de que el bebé se duerma para hablar tranquilamente.

Trabajar en equipo

El agotamiento físico y emocional puede aumentar el estrés en la relación. Asegúrate de que ambos participáis en el cuidado del bebé y en las tareas domésticas. No des por sentado que tu pareja sabe lo que sientes o necesitas. Si necesitas apoyo, pídelo. Otra forma de trabajar en equipo puede ser concederse tiempo aparte: Deja que tu pareja duerma hasta tarde el domingo mientras tú te ocupas del bebé por la mañana. Otro día, pídele que cuide del bebé mientras tú vas a cortarte el pelo. Aunque no estéis juntos, estos momentos también generan empatía, apoyo emocional y conexión entre vosotros.

Crear rituales familiares

A pesar de los retos, disfruten juntos de los increíbles momentos que también trae consigo la llegada de un hijo. Una forma de fortalecer la relación y construir una nueva identidad es crear rituales en los que participen todos los miembros de la familia. Estos momentos compartidos ayudan a que la interacción no se limite solo a la mamá con el bebé o al papá con el bebé, sino que refuerzan el sentimiento de pertenencia y unidad, creando un vínculo más fuerte entre todos.

El duelo por la relación anterior es un verdadero reto emocional al que se enfrentan muchos padres, pero también puede ser un paso hacia la aceptación de la nueva identidad familiar. La clave está en ser honestos y amables con nosotros mismos y con los demás durante este proceso de transición. Mediante la comunicación abierta, el apoyo mutuo y la voluntad de trabajar en equipo, es posible crear una nueva conexión como pareja y como familia. Al final, lo que se gana es mucho más grande y profundo que lo que se deja atrás.

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