Paternidad

El año que viene como padres: 10 preguntas que te ayudarán a fijarte en lo bueno

madre con hijo

El comienzo de un nuevo año tiene la capacidad de hacer que los padres sintamos que ya estamos atrasados.

Atrasados en las rutinas que queríamos arreglar.

Atrasado en paciencia.

Nos hemos quedado atrás en ser el tipo de padres que imaginábamos que seríamos a estas alturas.

Lo siento cada enero. Incluso cuando no hay nada especialmente malo, hay un murmullo constante en mi cabeza que me dice que debería estar haciéndolo mejor.

Pero últimamente me he estado preguntando qué pasaría si, en lugar de intentar cambiarlo todo, redujéramos el ritmo lo suficiente como para darnos cuenta de lo que ya tenemos.

Darse cuenta no significa fingir que ser padre es fácil. Sigue siendo ruidoso, agotador y emocionalmente exigente. Pero cuando me detengo lo suficiente para prestar atención —a los pequeños cambios, a los momentos que me sorprenden, a las cosas que funcionan silenciosamente— me doy cuenta de que hay más estabilidad en nuestros días de lo que suelo reconocer.

Estas diez preguntas no están pensadas para ser respondidas todas a la vez. Están pensadas para acompañarte: durante un paseo, en la fila para recoger a los niños del colegio, a la hora de acostarse, en esos pequeños momentos en los que tu mente por fin tiene un poco de espacio para divagar.

Piensa en ellas menos como una lista de tareas pendientes y más como una forma de sintonizar con el año que ya estás viviendo.

1. ¿En qué aspectos se ha vuelto un poco más fácil la crianza de los hijos y por qué?

No se trata de fingir que las cosas ya no son difíciles. Se trata de darse cuenta del crecimiento.

Quizás las mañanas no sean tan frenéticas. Quizás dejar a los niños en el colegio implique menos lágrimas. Quizás tu hijo finalmente pueda decirte qué le pasa en lugar de tener una crisis emocional. Estos cambios suelen llegar tan silenciosamente que no nos damos cuenta de ellos.

La facilidad no significa la ausencia de esfuerzo, sino que algo se ha asentado.

2. ¿Qué momentos desearía poder congelar, tal y como son?

Para mí, a menudo son cosas pequeñas: la forma en que mis hijos se amontonan en el sofá después de cenar, o una voz somnolienta que pide «una historia más».

Estos momentos no se anuncian como especiales. Por eso es fácil pasarlos por alto.

Darse cuenta de ellas no significa aferrarse a ellas. Solo significa dejar que importen mientras están ahí.

3. ¿Cuándo me siento más yo mismo como padre?

Presta atención a los momentos en los que no estás actuando ni dudando, cuando te sientes centrado, presente y tranquilamente seguro de ti mismo.

¿Es durante los cuentos antes de dormir? ¿Los desayunos de fin de semana? ¿Los paseos después del colegio? Esos momentos contienen pistas sobre quién eres cuando no te esfuerzas tanto.

4. ¿Qué rutinas nos ayudan realmente y cuáles nos generan presión?

Muchos de nosotros heredamos rutinas de consejos sobre la crianza de los hijos, las redes sociales u otras familias sin detenernos a preguntarnos si realmente se adaptan a nuestras vidas.

La reflexión te permite conservar lo que da estabilidad a tu familia y deshacerte de lo que te resulta agotador o te obliga a actuar de determinada manera.

Una buena rutina debería hacer que la vida se sintiera más ligera, no más pesada.

5. ¿En qué aspectos estoy subestimando a mi hijo?

Los niños crecen de forma silenciosa. Un día, simplemente... pueden.

Asumir más responsabilidades.

Navegar por una situación.

Prueba algo nuevo sin tu ayuda.

Darse cuenta de esto puede ser emotivo, ya que indica un cambio, pero también genera confianza, tanto en ellos como en uno mismo.

6. ¿Qué tipo de energía quiero que tenga nuestro hogar este año?

No es un objetivo. Es un ambiente.

Tranquilidad.

Juguetón.

Previsible.

Flexible.

Cálido.

No puedes controlar todo, pero puedes darte cuenta de qué momentos se sienten alineados con la energía que deseas, y crear más de esos momentos con delicadeza.

7. ¿Cuándo me siento más conectado con mis hijos y qué se interpone en el camino?

La conexión no siempre se traduce en planes para pasar tiempo de calidad juntos. A veces es reírse por algo insignificante o sentarse juntos en silencio y sentirse seguros.

Observa cuándo la conexión te resulta fácil y qué tiende a interrumpirla. ¿El cansancio? ¿Los teléfonos? ¿Una agenda demasiado apretada? La simple concienciación puede suavizar mucho las cosas.

8. ¿De qué estoy orgulloso del año pasado que nadie más vio?

Gran parte de la crianza de los hijos es invisible.

La paciencia que practicaste.

El límite que mantuviste.

La reparación que hiciste después de un momento difícil.

Estas cosas importan, aunque nunca aparezcan en una foto.

9. ¿Qué significa «suficiente» para nuestra familia en este momento?

No es la versión que ves en línea.

No el que crees que deberías querer.

Dormir lo suficiente.

Suficiente estabilidad.

Basta de alegría.

Margen suficiente.

La crianza de los hijos no es una carrera. Es una relación.

10. ¿Qué quiero conservar y de qué puedo desprenderme?

El año nuevo no requiere un reinicio completo. A veces, el cambio más poderoso es simplemente elegir qué se queda y qué se va.

Lleva contigo lo que te da estabilidad.

Libera lo que te agota.

Conserva lo que te parece verdadero.

La reflexión no consiste en corregir tu forma de ser como padre. Se trata de verte a ti mismo con claridad y dejar que esa claridad te guíe hacia adelante.

Este año habrá días difíciles. También habrá pequeños momentos brillantes que se nos escaparán si no prestamos atención.

El hecho de darse cuenta no hace que la crianza sea perfecta.

Pero sí lo enriquece.

Y a veces, eso es exactamente lo que necesitamos.

Leer a continuación

pareja en la cama con bebé
madre e hijo abrazándose