Paternidad

La ciencia detrás de los dolores de crecimiento: respuestas a 7 preguntas frecuentes de los padres

un niño pequeño con gafas que se frota los ojos

Despertarse por la noche al oír a tu hijo gritar de dolor puede ser una experiencia preocupante para cualquier padre. No te preocupes, es algo que les pasa a muchas personas cuando sus hijos sufren dolores de crecimiento, algo habitual en la infancia. Si es la primera vez que tu hijo pasa por esto, es probable que tengas algunas preguntas urgentes sobre estos dolores nocturnos en las piernas. 

Las siguientes respuestas a preguntas frecuentes ofrecen información útil y consejos prácticos para ayudarte a brindar consuelo y apoyo a tu pequeño en estos momentos difíciles.

1. ¿Qué son exactamente los dolores de crecimiento?

Los dolores de crecimiento son molestias musculoesqueléticas que afectan principalmente a las piernas de los niños en edad preescolar y escolar. A pesar de su nombre, no hay pruebas científicas que los relacionen con los estirones. La teoría más aceptada es que se deben a la fatiga muscular provocada por el aumento de la actividad física del niño a lo largo del día.

Aunque correr, saltar, trepar y otras actividades normales de la infancia pueden provocar molestias, sobre todo al atardecer o por la noche, no dejes que los dolores de crecimiento te impidan animar a tu hijo a jugar al aire libre. Estas formas de ejercicio pueden favorecer el bienestar y la salud de los niños de múltiples maneras, entre ellas, aumentar la capacidad de atención y reducir el estrés. 

2. ¿Puede la dieta aliviar los dolores de crecimiento?

Aunque la alimentación no «cura» los dolores de crecimiento, asegurarse de que su hijo reciba los nutrientes esenciales puede favorecer la salud muscular y ósea, lo que puede mitigar sus efectos. La vitamina D es especialmente importante, ya que favorece la absorción del calcio y contribuye al buen funcionamiento del esqueleto, la circulación y el sistema cardiovascular. 

La falta de vitamina D puede limitar el flujo sanguíneo por todo el cuerpo, lo que provoca molestias y dolores que podrían confundirse con los dolores de crecimiento o agravarlos. Además, la presencia de varias vitaminas del grupo B, las vitaminas C, E y K, y el potasio desempeñan un papel fundamental en la mejora de la circulación sanguínea, lo que ayuda a relajar los músculos.

3. ¿Cómo se manifiestan y qué síntomas suelen presentar los dolores de crecimiento?

Los dolores de crecimiento suelen manifestarse como molestias o punzadas en las pantorrillas, las espinillas o la parte posterior de las rodillas. Entre sus características principales destaca el dolor bilateral, que afecta a ambas piernas. Suele aparecer a última hora de la tarde o por la noche, y a menudo desaparece por la mañana. Observará que las articulaciones de su hijo no presentan hinchazón ni enrojecimiento, y que no hay signos de fiebre ni cojera. 

Conocer estos síntomas puede darte tranquilidad y ayudarte a distinguir entre los dolores de crecimiento y otras afecciones más graves. Una forma de ayudar a aliviar los dolores de crecimiento de tu hijo es estar atento a sus sentimientos y ofrecerle apoyo mientras los experimenta.

4. ¿De qué otra forma puedo aliviar los dolores y molestias?

Además de estar ahí para tu hijo a nivel emocional, puedes probar algunas medidas suaves para aliviarle las molestias en casa. Un suave masaje en las piernas puede proporcionarle alivio, mientras que los ejercicios de estiramiento antes de acostarse pueden ayudar a aliviar las molestias. Usar una almohadilla térmica a baja temperatura o prepararle un baño caliente para que tu hijo se sumerja en él puede calmar sus músculos doloridos, creando una rutina relajante a la hora de acostarse.  

Además, el simple hecho de darle mimos y tranquilizarlo puede suponer una gran diferencia para tu hijo. Consulta con tu médico antes de administrarle un analgésico de venta libre, como el paracetamol o el ibuprofeno, para ayudarle a aliviar el dolor durante las noches especialmente molestas.

5. ¿A qué edad suelen sufrir los niños dolores de crecimiento?

Los dolores de crecimiento suelen en niños de entre 3 a los 12 años. Se caracterizan por su naturaleza intermitente, ya que el niño puede sentir molestias durante varias noches, para luego estar completamente bien durante semanas o incluso meses. 

Este patrón aparentemente aleatorio puede resultar desconcertante para los padres, sobre todo durante los largos periodos en los que no aparecen síntomas. Hay que tener en cuenta que los dolores de crecimiento de tu hijo son algo normal en la infancia y tranquilizarse sabiendo que estas fases suelen ser temporales y no hay motivo para preocuparse en exceso.

6. ¿Cómo sé que no se trata de algo más grave?

Aunque los dolores de crecimiento son comunes y, por lo general, inofensivos, aunque molestos, siempre hay que estar atento. Presta atención a los síntomas de «alerta» que puedan justificar una llamada a tu médico. Estos pueden incluir hinchazón dolorosa o enrojecimiento alrededor de las articulaciones que no mejore en 24 horas, un bulto en el músculo de su hijo, cojera u orina de color oscuro. 

Si el dolor de piernas de su hijo empieza a interferir en sus actividades diarias, es fundamental que consulte a un médico. Recuerde que, aunque los dolores de crecimiento suelen ser benignos, siempre es mejor pecar de precavido cuando se trata de la salud de su hijo.

7. ¿Con el tiempo, mi hijo dejará de tener dolores?

Tu hijo superará sin duda los dolores de crecimiento si no presenta otros síntomas subyacentes. Estos dolores suelen ser temporales e inofensivos, y la mayoría de los niños los superan al llegar a la adolescencia. Mientras los sufra, debes ofrecerle tranquilidad y comprensión mientras afronta estos dolores ocasionales. 

La buena noticia es que los dolores de crecimiento no indican ningún problema de salud grave subyacente y, para muchos, son simplemente parte del desarrollo infantil. Así que no te preocupes: es muy probable que tu hijo supere esta etapa a medida que siga creciendo.

Cómo afrontar juntos los problemas propios del crecimiento con tu hijo

Los dolores de crecimiento son algo normal en la infancia. Aunque pueden resultar molestos para tu hijo, tu comprensión y tu apoyo le ayudarán a sentirse mejor. Estar informado y preparado te permite estar a su lado y afrontar estos dolores con mayor facilidad. 

Recuerda que, por lo general, estos síntomas irán desapareciendo con el tiempo, por lo que la paciencia y el apoyo son fundamentales. Tranquilizar a tu hijo y poner en práctica medidas reconfortantes hará que la experiencia resulte menos preocupante, lo que le permitirá centrarse en disfrutar de sus actividades juveniles. Acepta esta etapa como una parte natural de su crecimiento infantil.

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