Tiempo de juego

7 proyectos de manualidades con materiales reciclados que los niños pueden probar este verano 

7 proyectos de manualidades con materiales reciclados que los niños pueden probar este verano 

El verano tiene la capacidad de convertir tu cubo de reciclaje en un montón de posibilidades. Entre los tubos de cartón, las botellas vacías y las cajas de cereales aplastadas, hay un montón de cosas ahí esperando a convertirse en algo nuevo. Estos proyectos de manualidades de suprarreciclaje ofrecen a los niños una forma práctica de crear algo divertido a partir de lo que, de otro modo, acabaría directamente en la acera.

1. Cohetes con tubos de cartón

Los tubos de cartón que sobran de las toallas de papel o del papel de regalo son unos cohetes sorprendentemente buenos. Corta unas aletas de un trozo de cartón que te sobre, pégalas con cinta adhesiva a la parte inferior del tubo y añade un cono de papel para la punta. Los niños pueden pintarlos como quieran. El plateado y el rojo son opciones muy populares, pero no hay reglas. 

Este tipo de construcción libre tiene más valor de lo que parece. El juego creativo no estructurado fomenta la capacidad de resolver problemas y desarrolla la independencia en los niños pequeños. Es una buena excusa para dejar que se las apañen por sí mismos durante un rato. 

Es ideal para niños a partir de 4 años. Los más pequeños necesitarán ayuda para hacer el cono.

2. Orugas con cartones de huevos 

Corta una caja de huevos por la mitad a lo largo, de modo que te quede una fila de seis cavidades unidas. Ese será el cuerpo de tu oruga. Añádele antenas de limpiapipas, ojos saltones y toda la pintura que tus hijos puedan manejar. 

Lo bueno de esta actividad es que la dirigen casi por completo los niños. No hay una forma incorrecta de decorar una oruga, lo que la convierte en una actividad sin presión para los niños que se frustran con facilidad. El arte como este les ofrece una forma de procesar y compartir sus sentimientos sin necesidad de encontrar las palabras adecuadas, algo que los terapeutas de arte infantil describen como la expresión de grandes emociones a través de la creatividad. 

Es ideal para niños a partir de 3 años. Es una actividad muy adecuada para los más pequeños. 

3. El pez de la botella de agua  

Enjuaga una botella de plástico y déjala secar por completo. Los niños pueden rellenar el interior con papel de seda de colores para que brille al ponerla a contraluz; después, añadir aletas recortadas de gomaespuma o cartón y dibujarle una cara con un rotulador permanente. El resultado queda realmente impresionante colgado en una ventana. 

Esta es una buena ocasión para aprovecharla y hablar un rato sobre el reciclaje. Los estudios de la EPA muestran que el plástico representa una parte significativa de los residuos sólidos urbanos, y los niños que comprenden adónde van a parar los materiales suelen ser más conscientes al respecto. No hace falta convertirlo en toda una lección: con mencionarlo de pasada suele bastar para que se les quede grabado. 

Es ideal para niños a partir de 5 años. Es perfecto para una tarde soleada junto a una ventana, para que puedas disfrutar de todos los colores. 

4. Comederos para pájaros con cartones de leche  

Limpia un cartón de leche de media pinta o una pinta y haz un agujero grande en uno de los lados. Introduce un palito por la parte inferior a modo de posadero, pasa un trozo de cordel por la parte superior para colgarlo y llénalo de alpiste. 

Ver cómo aparecen las aves es, de hecho, sorprendentemente emocionante. Pasar tiempo al aire libre tiene beneficios cuantificables, aunque solo sea sentarse a esperar a que llegue un visitante. El tiempo al aire libre favorece el bienestar físico y mental de los niños de manera significativa, y un comedero para pájaros les da una razón para seguir saliendo al aire libre. 

Es ideal para todas las edades. Incluso los niños más pequeños pueden ayudar a echar el alpiste y les encantará ver cómo acuden en bandada todos los amigos emplumados. 

5. Rompecabezas de cajas de cereales  

Recorta el panel frontal de una caja de cereales y dibuja una imagen sencilla en el lado en blanco, o bien utiliza el lado impreso tal cual. A continuación, córtalo en piezas. El número de piezas depende de la edad del niño: seis u ocho para los más pequeños, y formas más irregulares para los mayores. Guarda las piezas en una bolsita con cierre hermético para que no se pierdan antes de la próxima vez que montéis el rompecabezas. 

Parece demasiado sencillo como para que merezca la pena, pero a los niños les encantan de verdad los rompecabezas que han creado ellos mismos. Las investigaciones indican que este juego desarrolla las habilidades de razonamiento espacial tempranas en los niños pequeños. 

Es ideal para niños a partir de 3 años. El nivel de dificultad del rompecabezas se puede ajustar con bastante facilidad.

6. Maceteros de lata  

Enjuaga una lata y asegúrate de que no haya bordes afilados en el borde. Límala con lija si es necesario. Los niños pueden pintar el exterior como quieran, dejar que se seque y ayudar a llenarla con un poco de tierra y semillas. Las semillas de girasol y las hierbas aromáticas, como la albahaca o la menta, son buenas opciones porque brotan lo suficientemente rápido como para mantener su atención. 

Hay algo muy gratificante en ver cómo crece algo que tú mismo has creado. Es una pequeña lección de paciencia que suele calar mejor que la mayoría.  

Es ideal para niños a partir de 4 años. Los más mayores pueden encargarse por completo de la plantación. 

7. Barquitos de periódico  

Dobla una hoja de periódico para hacer un barquito de origami sencillo. Si no sabes cómo hacerlo, por suerte hay un montón de tutoriales paso a paso en Internet. El objetivo es ver cuántos céntimos cabe antes de que se hunda. 

La prueba se puede realizar en la bañera o en un cubo con agua. Los niños más mayores pueden intentar idear un diseño mejor. Este proyecto es ideal para una tarde tranquila en la que ya se ha probado todo lo demás. Fomenta el juego al aire libre y el juego imaginativo que los niños necesitan, y un barquito de periódico empapado es un final muy satisfactorio. 

Es más adecuado para niños a partir de 6 años, por lo que supone doblar el papel. Los más pequeños pueden ayudar a supervisar la prueba de la moneda. 

Un contenedor de reciclaje lleno de posibilidades  

El verano es largo y los niños necesitan actividades manuales. Sin embargo, ninguno de estos proyectos requiere ir expresamente a la tienda. La próxima vez que estés a punto de tirar un cartón de huevos o de enjuagar una botella, quizá merezca la pena preguntarle a tu hijo si quiere hacer algo con ello antes. Puede que te sorprenda lo que se le ocurra. 

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