Nota de la redacción: Estoy deseando unirme a las autoras de este artículo y al equipo de Big Little Learners, May Sofi Brennan y Jennifer Garris, para mantener una charla virtual sobre cómo prepararse para la vuelta al cole sin estrés el miércoles 5 de agosto a las 11:00 h, hora de Centra.Inscríbete aquí: ¡Estamos deseando que llegue! - Hannah Howard, redactora jefe de ParentCo.
No hay nada como el comienzo de un nuevo curso escolar. Tanto si tu hijo empieza el colegio por primera vez como si vuelve tras un largo verano, es posible que se sienta emocionado en un momento y, al siguiente, nervioso, inseguro o abrumado.
Si somos sinceros, a nosotros también nos emociona. Un día les estamos besando los rasguños y leyéndoles «solo uno más» de cuentos antes de dormir y, antes de que nos demos cuenta, estamos de pie frente a la puerta del aula preguntándonos si se acordarán de cómo abrir su fiambrera, hacer un nuevo amigo o si nos echarán de menos tanto como nosotros a ellos.
El inicio del colegio es un hito importante, no solo para nuestros hijos, sino también para nosotros como padres. Mientras aprendemos a darles un poco más de libertad, nuestros hijos aprenden a dar pasos valientes hacia algo nuevo. No podemos eliminar todas las preocupaciones del primer día, pero sí podemos ayudarles a sentirse preparados para afrontarlo.
Cuando los niños saben qué les espera, tienen palabras para expresar lo que sienten y aprenden algunas estrategias sencillas a las que recurrir, los grandes cambios resultan mucho más fáciles de afrontar. Mientras te preparas para el nuevo curso escolar, recuerda el acrónimo PREPARE, que te ofrece estrategias sencillas para que la transición sea un poco más fácil.
P – Prepáralos para lo que les espera
Las transiciones pueden resultar difíciles, sobre todo cuando los niños no saben lo que les espera. Hablar sobre el colegio con antelación ayuda a que la experiencia les resulte más familiar y menos abrumadora.
En las semanas previas al inicio del curso, leed juntos libros sobre cómo empezar el colegio. Algunos de los favoritos son *La mano de los besos* y *The Invisible String* son excelentes temas para iniciar una conversación. Si es posible, visitad el colegio, asistid a una sesión informativa, pasad por delante del edificio o mirad fotos juntos.
Explícale a tu hijo cómo podría ser el día utilizando un lenguaje sencillo y concreto: «Primero nos vestiremos y desayunaremos. Después iremos en coche al colegio. Te daré un fuerte abrazo y tu profesora te ayudará a entrar en el aula».
Este es también un buen momento para aceptar con naturalidad todos los sentimientos que conlleva empezar algo nuevo. Tu hijo puede estar ilusionado por hacer nuevos amigos y nervioso por decir adiós. Puede tener muchas ganas de ir a la clase de arte y, al mismo tiempo, sentirse inseguro ante la idea de tener un nuevo profesor.
En lugar de intentar convencer a tu hijo de que el colegio va a ser perfecto, recuérdale que está bien sentir más de un sentimiento al mismo tiempo. «Puedes sentirte emocionado por jugar con nuevos amigos y nervioso por decirme adiós».
R – Ensayar la rutina escolar
A los niños les va muy bien la rutina y la previsibilidad. Si el verano ha supuesto acostarse más tarde y levantarse más tranquilamente por las mañanas, intenta no esperar hasta la noche antes de que empiecen las clases para cambiarlo todo de repente.
Una o dos semanas antes de que empiecen las clases, ve adelantando poco a poco la hora de acostarse y de levantarse entre 10 y 15 minutos hasta que te acerques al horario escolar.
También puedes practicar algunas de las pequeñas cosas que tu hijo tendrá que hacer por sí mismo a lo largo del día, como abrir la fiambrera, cerrar la cremallera de la mochila, ponerse los zapatos y recoger sus cosas.
Puede que parezcan habilidades insignificantes, pero sentirse capaz y preparado puede contribuir en gran medida a que los niños se sientan seguros en un nuevo entorno.
Deja que tu hijo también participe en los preparativos. Elegir una mochila, elegir una fiambrera o etiquetar el material escolar le da la sensación de ser parte de esta nueva aventura.
E – Establecer rutinas visuales
Las mañanas pueden resultar un poco agitadas, sobre todo cuando todo el mundo se está adaptando a una nueva rutina. Un horario visual sencillo ayuda a los niños a saber qué viene a continuación sin necesidad de que se les recuerde constantemente.
Una rutina matutina podría incluir:
- Despierta
- Lavarse los dientes
- Vístete
- Desayuna
- Ponte los zapatos
- Mochila Grab
-
Ir al colegio
Para los niños más pequeños, utiliza imágenes en lugar de palabras.
Saber lo que viene a continuación ayuda a los niños a desenvolverse por la mañana con mayor autonomía y, a menudo, se traduce en menos recordatorios, menos discusiones y un comienzo del día más tranquilo para todos.
P – Expresar los sentimientos con palabras
A veces los niños se portan mal porque aún no disponen del lenguaje necesario para explicar lo que les pasa por dentro.
Un niño que grita «¡No voy al colegio!»puede que, en realidad, esté intentando decir «Estoy nervioso», «No sé qué me espera»o «Me preocupa separarme de ti».
En lugar de esperar a que los niños encuentren esas palabras, sugiérelas con delicadeza.
«Me pregunto si estarás un poco nervioso por lo del colegio».
«A veces sentimos una sensación extraña en la barriga cuando nos preocupa algo nuevo».
Practica con ellos frases sencillas que puedan utilizar en casa y en el colegio:
- «Me siento nervioso».
- «Tengo miedo».
- «Necesito ayuda».
- «Necesito un abrazo».
-
«Te echo de menos».
Herramientas como el «medidor de estados de ánimo», el «termómetro de las emociones» o incluso una simple revisión corporal también pueden ayudar a los niños a reconocer y poner nombre a lo que sienten. Hazles preguntas como: «¿Dónde sientes esa sensación de nerviosismo?»o «¿Qué te está diciendo tu cuerpo en este momento?».
Cuanto más practiquemos hablar de los sentimientos en momentos de calma, más fácil les resultará a los niños utilizar esas palabras cuando surjan emociones intensas.
A – Reconocer y validar sus sentimientos
Cuando un niño dice que tiene miedo de ir al colegio, nuestro instinto suele ser tranquilizarlo.
«No te preocupes. ¡Todo irá bien!»
Aunque sea con buena intención, los niños no siempre necesitan que les convenzamos de que sus sentimientos no son válidos. Necesitan saber que sus sentimientos tienen sentido.
En su lugar, prueba a decir: «Es normal que estés nervioso. Esto es algo nuevo, y las cosas nuevas pueden resultar difíciles. Estoy aquí para ayudarte».
Cuando los niños se sienten comprendidos, son más capaces de gestionar esas emociones intensas.
R – Regular mediante estrategias de afrontamiento y la conexión con los demás
Una vez que hayamos reconocido ese sentimiento, podemos ayudar a los niños a averiguar qué hacer con él.
Practica algunas estrategias sencillas para afrontar la situación antes del primer día de clase. Intenta respirar tres veces lentamente, apretar las manos con fuerza o repetir una frase sencilla como: «Puedo hacer cosas difíciles».
Una rutina predecible a la hora de despedirse también puede ser de ayuda. Puede consistir en dos abrazos y un choque de manos. O quizá en un apretón de manos especial o una frase de despedida. Que sea breve y siempre igual ayuda a los niños a saber exactamente qué esperar.
A algunos niños también les reconforta llevar consigo un pequeño recuerdo de casa, como una foto familiar guardada en la mochila o una pulsera a juego, si el colegio lo permite.
El objetivo no es que los niños piensen: «Nunca me sentiré nervioso».Se trata de que aprendan: «Puedo sentirme nervioso, y sé qué me ayuda».
E – Descubrir el colegio a través del juego
Una de las mejores formas de preparar a los niños para algo nuevo es a través del juego.
Coge algunos peluches, muñecas o figuras de acción y representa diferentes momentos de la jornada escolar. Practica cómo subir al autobús, entrar en el aula, sentarte para la actividad en círculo, comer, pedir ayuda a la profesora y despedirte.
Turnaos para hacer de profesor y de alumno. Te sorprenderá lo que puede surgir cuando tu hijo dirija el juego. Esos momentos suelen darte una idea de lo que le intriga o le preocupa.
El juego ofrece a los niños un espacio seguro para ensayar nuevas situaciones, hacer preguntas y gestionar sus emociones antes de vivirlas en la vida real.
Empezar el colegio no implica que los niños tengan que sentirse intrépidos. Simplemente se les pide que den un paso valiente hacia algo nuevo. Al prepararlos para lo que les espera, ayudarles a poner palabras a sus sentimientos y enseñarles herramientas sencillas para afrontar la situación, les estamos ayudando a desarrollar una habilidad que va mucho más allá del primer día de colegio: la confianza en su capacidad para afrontar las nuevas experiencias de la vida.



