Paternidad

Viajar con pequeños exploradores

niño dibujando con lápices de colores en un avión

Viajar con niños pequeños puede resultar abrumador, sobre todo para los padres primerizos. Entre hacer las maletas, organizar los horarios y calmar las rabietas en lugares desconocidos, los viajes en familia suelen requerir un poco más de paciencia y mucha más atención. Desde prepararse para largos trayectos en coche hasta ayudar a tu hijo a autorregularse en un nuevo entorno, una planificación cuidadosa puede contribuir a que la experiencia de viaje sea tranquila y memorable.

Haz que la planificación del viaje sea interactiva

Nuestros pequeños son seres humanos en miniatura y, como la mayoría de las personas, se sienten más seguros cuando saben qué les espera. Al implicar activamente a nuestros pequeños en los preparativos del viaje, aunque sea con pequeños detalles, podemos ayudarles a reducir la ansiedad y hacer que viajar les resulte emocionante, en lugar de abrumador.

Pequeños detalles, como enseñar a tus hijos fotos del lugar al que vais o explicarles cómo va a ser el viaje, pueden ayudarles a sentirse parte de la experiencia. Otra forma de hacerles partícipes es dejar que tu hijo ayude a elegir las actividades, los tentempiés o los juguetes que se van a llevar para el viaje. Darles una sensación de autonomía suele facilitar las transiciones y reducir el estrés para toda la familia.

Prepara lo imprescindible

Cuando se viaja con niños pequeños, es fundamental ir bien preparado, pero eso no significa llevarse toda la casa. Céntrate en los artículos imprescindibles que pueden marcar la diferencia ante los imprevistos y las crisis durante el viaje:

  • Botiquín de primeros auxilios: cuando salgas de casa, debes tener siempre a mano un botiquín compacto que contenga medicamentos aptos para bebés, un termómetro rectal, un aspirador nasal y toallitas antisépticas.
  • Aperitivos: un niño con hambre puede enfadarse rápidamente. Prepara aperitivos con bajo contenido en azúcar para evitar que se le caiga el nivel de azúcar, como galletas saladas, patatas fritas o mezcla de frutos secos (teniendo en cuenta las alergias, por supuesto). Los vasos y cuencos aptos para viajar también pueden ayudar a minimizar los derrames y las migas en el coche.
  • Ropa de recambio: los accidentes y las manchas son inevitables, sobre todo cuando se viaja. Es importante llevar al menos un conjunto de recambio, preferiblemente dos, y una bolsa impermeable para guardar la ropa sucia.
  • Juguetes y libros: los libros, los peluches, los juegos interactivos y los objetos que les dan seguridad, como su peluche favorito, pueden ayudarte a que entretener a los más pequeños durante el viaje resulte más fácil. Alternar los juguetes también puede ayudar a mantener su interés y evitar que se aburran.
  • Música: nunca subestimes el poder de una buena lista de reproducción. Alternar entre canciones animadas para que canten y se animen y canciones de cuna relajantes para que se echen una siesta en el asiento trasero puede marcar la diferencia durante un viaje largo.

Cómo sobrellevar los viajes largos en coche

Una vez que estés de viaje, esos artículos imprescindibles se convierten en tus mejores aliados. Ofrécele a tu pequeño una selección variada de juguetes y libros entre los que pueda elegir.

Los juegos sencillos para el coche, como «Veo, veo», son otra forma de ayudar a pasar el rato y de que los más pequeños se interesen por lo que les rodea. Los juegos con los dedos, como «La arañita» y «Cabeza, hombros, rodillas y pies», son perfectos para mantener ocupadas las manitas de los más pequeños, al tiempo que desarrollan la motricidad fina y la coordinación.

No te olvides de programar paradas periódicas para estirar las piernas durante el trayecto. Parar cada dos o tres horas ofrece a todos —especialmente a los niños inquietos— la oportunidad de quemar energía, ir al baño y estirar las piernas. Una carrera rápida de cinco minutos por una zona de descanso puede hacer maravillas para recuperar el buen humor antes de la siguiente etapa del viaje.

Ayudar a los más pequeños a adaptarse a nuevos entornos

A menudo, el primer paso para ayudar a nuestros pequeños a regular sus emociones es regular las nuestras. La corregulación ayuda a tu hijo a aprender a calmarse por sí mismo y a desarrollar habilidades de afrontamiento a través de los comportamientos que le mostramos. Los niños aún no han desarrollado la capacidad de gestionar sus emociones, por lo que es importante que les ayudemos a superar su frustración, agotamiento y sobreestimulación, al tiempo que mantenemos nuestras propias emociones bajo control.

En Kiddie Academy®, la regulación emocional y el desarrollo socioemocional se integran en el aprendizaje diario a través de nuestro plan de estudios Life Essentials®, diseñado para ayudar a los niños a desarrollar la confianza en sí mismos, las habilidades de comunicación y estrategias saludables para afrontar las situaciones.

Los días de descompresión son importantes

Uno de los errores más comunes que cometen los padres que viajan por primera vez con sus hijos es intentar abarcar demasiado. Un programa repleto de actividades con muy poco tiempo de descanso puede provocar frustración y sobreestimulación tanto en los padres como en los niños. Incluir días de recuperación con actividades limitadas es una forma estupenda de asegurarte de que tu pequeño tenga tiempo para descansar y relajarse entre una actividad y otra. Ya sea una mañana de juego libre o la hora del cuento en la biblioteca, es útil darle a tu pequeño tiempo para asimilar lo vivido el día anterior sin estrés adicional ni agotamiento.

Prepárate para lo inesperado

Los viajes rara vez salen según lo previsto, sobre todo cuando vamos acompañados de nuestros pequeños. Algunos días puede que simplemente se sientan abrumados… ¡y no pasa nada! Siempre que sea posible, reserva actividades reembolsables o flexibles para poder hacer cambios de última hora, porque a veces la mejor solución es saltarse la excursión y evitar una crisis.

Aunque ningún viaje con tus hijos estará exento de contratiempos, un poco de preparación puede marcar una gran diferencia. Tomárselo con calma, mantener las rutinas y dar a los más pequeños la oportunidad de descansar y recargar energías puede ayudar a tu familia a disfrutar de la experiencia del viaje, en lugar de limitarse a «sobrevivir» a él. Con expectativas realistas y mucha paciencia, los viajes en familia pueden convertirse en aventuras que todos esperan con ilusión.

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