Es normal que la vuelta al cole después de unas largas vacaciones resulte difícil, sobre todo para los niños más pequeños. No se alarme si a su hijo le cuesta adaptarse al volver a clase tras las vacaciones de invierno.
Hay varias razones por las que el ajuste podría ser un reto, algunas potencialmente más graves que otras. Haga todo lo que esté en su mano para remediar la situación de la forma más fluida y eficaz posible. Mantenga la calma y preste atención a las señales y acciones de su hijo para saber dónde está el problema y cuál es la mejor forma de solucionarlo.
Cómo ayudar antes de la vuelta al cole
Prevenir siempre es mejor que curar. Aunque esté seguro de que su hijo no tiene problemas en el colegio, lo mejor es prepararse de antemano para el regreso. Si lo hace, la transición será más suave y, aunque haya problemas que usted desconozca, su hijo estará más contento y confiado al volver a clase.
1. Familiaridad con la raza
La semana anterior a la apertura del colegio, hable con otros padres y organice una cita para que los niños jueguen o se queden a dormir. Así, tu hijo se reencontrará con sus amigos del colegio y todo le resultará más familiar cuando se vean en el patio el día de la inauguración.
2. Hable con su hijo
Recuérdele a su hijo que pronto empezará el colegio y evalúe su reacción. Si su hijo parece entusiasmado con la vuelta al cole, es menos probable que experimente contratiempos en la transición. Si la respuesta parece negativa, intente encontrar los motivos facilitando la conversación y haciendo preguntas cuando sea necesario. Por ejemplo:
- Háblame de tus profesores. ¿Te gustan?
- ¿Quiénes son sus mejores amigos?
- ¿Qué es lo que más te gusta de la escuela? ¿Por qué?
- ¿Hay alguien o algo que no te guste? ¿Por qué no?
- ¿Qué es lo que no te gusta de la escuela?
- ¿Estás listo para volver?
Sin ser insistente, establezca las razones de la posible reticencia de su hijo a volver a la escuela. Escuche atentamente las respuestas y observe atentamente el lenguaje corporal de su hijo si no reacciona vocalmente a preguntas concretas. Es posible que al principio no obtenga las respuestas que desea, o ninguna, pero podrá descubrir con mayor precisión las áreas que causan ansiedad, estrés o negatividad. Alrededor de 5,6 millones de niños han sido diagnosticados con problemas de ansiedad, e identificar un área problemática facilitará la búsqueda de formas de ayudar a sobrellevarlos.
3. Apoyarse en los demás
Si tras hablar con su hijo detecta un posible problema, no crea que debe resolverlo solo. Apóyese en su pareja o en su cónyuge para que le ayuden con sus posibles problemas. Comunicarse y recibir sugerencias proactivas contribuye en gran medida a aliviar su carga y a encontrar soluciones. Un abuelo o cuidador de confianza puede tener una relación con tu hijo que le anime a abrirse más.
4. Crear emoción
Cambia de aires antes de la vuelta al cole. Compre una nueva mochila o recipiente para el almuerzo para facilitar aún más la transición vacaciones-escuela. Enséñele los artículos a su hijo y evalúe su reacción, o mejor aún, permítale elegir los nuevos artículos en la tienda. A los niños les gustan los regalos, y la oportunidad de enseñárselos a sus amigos les hará ilusionarse. Sugiérales estas oportunidades.
5. Ajustar las rutinas con antelación
Si su hijo se ha acostado tarde y ha dormido hasta tarde durante las vacaciones, empiece a ajustar su rutina para que se adapte al ritmo escolar antes de que llegue el gran día. Si se acostumbra a acostarse más temprano y pone en práctica las normas sobre el tiempo frente a la pantalla, como prohibir los dispositivos en la mesa, la preparación para el colegio será menos pesada la noche anterior. Levantarse antes será más fácil y su hijo estará más fresco. Ir al colegio el primer día será menos estresante y más fácil de llevar a cabo.
6. Visite la escuela antes de su reapertura
Si ha encontrado reticencias en su hijo a la hora de volver al colegio, una buena idea es visitarlo antes de su apertura. Que sea un proyecto que podáis hacer juntos. Los profesores suelen prepararse uno o dos días antes de la apertura, así que aproveche para que su hijo se aclimate antes viendo la cara sonriente de su profesor antes de volver a clase. Lleva a tu hijo al patio de recreo y comentad las actividades divertidas para calmar más los nervios.
Transición durante el semestre
Una vez que la escuela esté de nuevo en marcha, identificarás las posibles dificultades que tu hijo está experimentando a medida que pasa el tiempo. Si las hubiera, como acoso escolar, métodos de enseñanza estrictos, diferencias en el estilo de aprendizaje, trastornos o discapacidades del aprendizaje, timidez o baja autoestima, es probable que se hagan más evidentes con el tiempo.
Prestar atención a las reacciones de tu hijo ante determinadas cosas puede ayudarte a detectar problemas y a actuar en caso necesario. Cada persona aprende de forma diferente, por lo que ayudarla con los deberes puede descubrir posibles dificultades. Por ejemplo, algunos niños aprenden visualmente y prefieren la información en formato gráfico, mientras que otros se desenvuelven mejor leyendo y escribiendo.
La transición escolar suele ser un proceso que no se produce de la noche a la mañana. He aquí algunas formas de identificar dónde puede necesitar ayuda tu hijo en el proceso.
Preste atención después del primer día
El final del primer día de vuelta al cole es crucial para usted y su hijo. Si el entusiasmo de su hijo es palpable, permítale hablar todo lo que quiera y escuche atentamente las noticias que comparta. Si se muestra más reservado, considere que la adaptación puede significar que su hijo necesita tiempo para recuperarse tras un primer día ajetreado. Concédale tiempo para relajarse sin hacerle las preguntas de las que se muere por saber las respuestas. Después, pregúnteles:
- ¿Has disfrutado hoy en el colegio? ¿Por qué?
- ¿Qué fue lo mejor de su día?
- ¿Qué fue lo peor de su día?
- ¿Tienes ganas de volver mañana?
Estas respuestas y las respuestas del lenguaje corporal a estas preguntas proporcionan información valiosa en su evaluación sobre las dificultades que su hijo puede estar experimentando en la escuela. Si capta alguna, estará más preparado para recabar más información después.
Identificar las áreas problemáticas a medida que avanzan los días y las semanas
Notará cambios en el comportamiento de su hijo a medida que pase el tiempo. Si ocurren después de volver al colegio, es probable que estén relacionados con la escuela. Si tu hijo no te da información, deberás identificar tú mismo los problemas, y a veces esto no es fácil.
Hay varias razones posibles para el malestar de un niño en la escuela, y usted debe comunicarse con el profesor para obtener una respuesta informada. La solución podría ser tan sencilla como cambiar a su hijo de clase o más ardua programar reuniones con el orientador o el psicólogo del colegio. Después, quizá deba plantearse un tratamiento privado.
Estos últimos suelen ser los peores escenarios posibles, que se consiguen en gran medida mediante la comunicación con el personal de la escuela. Si te informan de otros problemas acuciantes, adopta una actitud sensata para resolverlos. Todo suele ir mejor de lo que parece en un principio.
La vuelta al cole se acabó
A los niños les suele encantar el tiempo que pasan fuera del colegio, y la vuelta puede ser un fastidio para muchos. La forma en que prepares el regreso de tus hijos a las aulas y al patio de recreo puede hacer que la transición sea más sencilla. Eres un padre capaz, y tu ayuda ayudará a tu hijo a prosperar en la escuela en poco tiempo.



